El cierto e incierto futuro del poker

Rio Hotel

Después de 15 meses de especulación, frustración, y apatía general, los antiguos jugadores estadounidenses de poker en línea finalmente oyeron las buenas noticias. Un acuerdo ha sido alcanzado entre los sitios de juego en línea Full Tilt Poker, PokerStars, y el Departamento de Justicia. Otro acuerdo entre el DOJ y Absolute Poker fue informado con detalles por confirmar próximamente. Los primeros detalles son sorprendentes: PokerStars, uno de las tres compañías cerradas en abril de 2011, comprará a su antigua competencia, Full Tilt, y pagará al gobierno de los EE.UU. 547 millones de dólares para resolver la demanda civil que el gobierno presentó contra Full Tilt. Una parte de ese dinero será usado para reembolsar a los jugadores estadounidenses de Full Tilt que tuvieron sus cuentas congeladas durante el cierre. PokerStars accedió a devolver directamente otros 184 millones de dólares a clientes no estadounidenses para compensar los saldos pendientes.

El acuerdo señaló el inminente regreso del poker en línea a los EE.UU. después de una larga interrupción que dañó la industria del poker con caídas en la audiencia televisiva, disminución del interés, y una larga lista de demandas contra sitios como Full Tilt. Nadie piensa que PokerStars hubiera invertido 731 millones de dólares sin cierto grado de certeza de que el poker en línea pronto sería legal en EE.UU.

Aunque, vale la pena preguntar: ¿Ha pasado el momento del poker? ¿La moda más grande en los últimos 25 años entre los juegos de azar, que generó películas, series de TV, empresas de ropa, cientos de libros, y su propia lengua coloquial, ha pasado a ser un fantasma?

El 16 de abril del 2011, la industria del poker -en términos generales se refiere al conjunto de compañías de casino, sitios web de juego, publicaciones como Card Player y Bluff, y varias cadenas de televisión importantes- tuvo que enfrentar un problema sin precedentes.

A la vez cuando medios de comunicación impresa, restaurantes, concesionarios de autos, y cada otra parte de la industria se apresuraban en encontrar formas rentables para mover sus negocios en línea, los administradores del poker fueron acusados de manipular a una base de datos que había igualado el ritmo de la transformación y creación de Internet.

El 15 de abril de 2011, ahora conocido en los círculos del poker como el “Viernes Negro”, el Departamento de Justicia hizo acusaciones abiertas contra Full Tilt Poker, PokerStars, y Absolute Poker. Las espectaculares alegaciones, francamente extrañas, contra tres de los sitios más grandes de poker en línea y el posterior bloqueo de las cuentas de los jugadores con eficacia pusieron fin al juego en línea con dinero real en los EE.UU. Todavía hay sitios de poker que están autorizados a operar en los EE.UU., pero de acuerdo a muchas estimaciones, la cantidad total apostada ha caído en más del 80 por ciento en este último año. La industria ha aprendido desde entonces, no sorprendentemente, que la repentina muerte del poker online en EE.UU. no tenía ningún efecto secundario. Los genios en línea, degenerados, y los perdedores no han ido a los casinos de su vecindad.

Antes del Viernes Negro, el surgimiento del poker como una industria viable televisada viajó a lo largo de un muy traficado y ensanchado circuito. Eventos como la Serie Mundial de Póker inspiró a las personas a jugar, y muchos de esos jugadores encontraron juegos en línea. Como los torneos aumentaban en tamaño y los premios se hicieron más llamativos, la televisión y la industria editorial se vieron más involucradas, así abriéndose más espacio a la publicidad para dichos sitios en línea. Cuando aquellos sitios web, para todos los intentos y propósitos, dejaron de existir, un mundo construido bajo las sombras cayó sobre sí mismo.

Todo en el poker esta cuesta abajo por estos días. No es claro si o cuándo el poker en línea hará su regreso completo a los Estados Unidos, y es posible que en el ínterin, algo más pudiera llenar el lugar del poker como el juego de cartas elegido en America. Es por eso, que en la Serie Mundial de Póker de este año, uno de los empresarios más rico y exitoso – un hombre que ha estado en el espacio  se reunió con un antiguo pionero de juego de Internet y armó algo que podría darle un muy necesitado envión al poker.

En octubre pasado, Guy Laliberte, un artista de la calle convertido en multimillonario y fundador del Circo du Soleil, invitó a su amigo Mitch Garber, presidente de Caesars Interactive Entertainment y al ex jefe de PartyGaming, un sitio de juego en línea, a un juego de los Montreal Canadiens. Laliberte, quien se ha forjado un lugar como uno de los millonarios que de vez en cuando resaltan en eventos de poker televisados, contó a Garber sobre su plan de crear el torneo de poker más rico en la historia del mundo. Aproximadamente el 11 por ciento del pote total en efectivo iría a One Drop, la organización de caridad de Laliberte. El buy-in para el torneo sería un millón de dólares.

La nómina del One Drop estaría conformada por los jugadores más famosos del poker, algunos empresarios con una riqueza indescifrable, y quizás un par de soñadores que clasificaron vía torneos de satélite o a través de un sorteo de la lotería realizada en Quebec.

¿Quién no picaría con este anzuelo? ¡Cuarenta y ocho de los jugadores más ricos y expertos del mundo convergen en la Serie Mundial de Póker para luchar hasta el final por el primer premio de 18.3 millones de dólares!

¿Realmente hace la cantidad de dinero una diferencia en el interés del público por el poker? La historia del origen “de la explosión del poker ” empieza en 2003, cuando un joven contador llamado Chris Moneymaker clasificó para el evento principal de la Serie Mundial de Póker a través de un satélite de 39 dólares en PokerStars, luego eliminó a las leyendas del juego y ganó el primer premio de 2.5 millones de dólares.

El abismo entre la inversión de Moneymaker y su cobro, junto con su francamente notable mediocridad, coincidió con un salto gigantesco en la comercialización y popularidad del juego. La historia del origen nos hizo creer que el boom del poker sucedió porque la gente común de repente se dio cuenta que con coordinar un poco de suerte y habilidad, podrían subir a la cumbre de la fama televisiva y millonaria. Esto, en parte, fue verdadero.

Pero el negocio real necesita de una infraestructura propia para crecer, y en el caso del poker, la facilidad con la cual la gente podía depositar el dinero en sitios en línea creó una salida inmediata para quienes tenían el ansia de jugar. La narrativa de Moneymaker le dio a la explosión del poker una sensación de novela de Horatio Alger, pero lo que realmente sucedía era mucho más mundano: la televisión le dijo a los consumidores que jugaran poker en Internet. Porque era fácil y divertido, y esos consumidores cumplieron. Todo lo demás que sucedió -la presunta actividad criminal, los millones de dólares ganados por niños que de otra manera estarían en el colegio, el destape de una industria de multimillonaria- surgió básicamente por esa tendencia americana a hacerle caso a las publicidades y consumir.

De acuerdo a los organizadores de los torneos, One Drop sería algo diferente. Las personas mirando desde su casa no pensarían, Hey, yo podría hacer eso. Y ellos definitivamente no podían anotarse en un sitio de poker en línea, depositar 1 millón de dólares, e invitar a 47 de sus amigos más ricos a jugar en un torneo. El espectáculo de One Drop no podía reproducirse en línea o en ningún casino.

22 años después de su inauguración, el Río Las Vegas Hotel & Casino se ha convertido en uno de esas emblemáticas ideas malas de Las Vegas, un pulgar herido que sobresale a lo largo de la Interestatal 15, a media milla del Strip. Más allá de los precios competitivos de las habitaciones, no hay ninguna buena razón para quedarse allí -los límites máximos del casino son bajos y huelen a moho y humo de cigarrillo; las mesas no son tan baratas como deberían ser; la gama de opciones de alimentos van del “Burger King de avanzada, ” Whopper Bar, y un restaurante de mariscos en donde una media docena de langostas se arrastran en torno a un baño de agua salada. En el contexto de una ciudad en la que la palabra “vacío” significa más que en cualquier otra parte del mundo, el Río se destaca como un recordatorio particularmente visible de cuán optimista todos debemos haber sido en mejores tiempos económicos.

Durante los últimos siete años, las salas de los centros de convenciones del Río -una colección de amplios vestíbulos y salones de baile masivos equipados con miles de cámaras de vigilancia- han sido la casa de la Serie Mundial de Póker. Aproximadamente 50 mil personas juegan en uno de los torneos oficiales en el curso de los 50 días del evento. Miles más juegan en eventos secundarios en cualquiera de los mejores casinos de Las Vegas. La enorme mayoría de los jugadores son hombres blancos entre los 25 y 50 años. Ellos hablan en la extraña y moderna lengua del poker -una mezcla de estadísticas, blasfemias, preguntas sobre el origen, y terminología religiosa, todo entregado en un tono alto en forma de condescendiente lamento.

El poker ha creado una especie extraña de celebridad – hombres que han elegido ganarse la vida en el clima antisocial de casinos y la Internet son arrastrados frente a las cámaras, donde les piden que exuden algo que se asemeje al encanto. Esto casi nunca funciona. Los verdaderos millonarios del poker tienden a asustarse de las cámaras y de los proyectores, no sea cosa que los agentes fiscales venga a tocar a su puerta.

Como tal, los famosos de poker son escogidos casi completamente sobre los meritos de sus personalidades y cómo ellos se traducen en cámara. Seguro, no puedes ser terrible y aparecer en cada juego televisivo, pero el poker se diferencia de otros eventos competitivos en que ninguna puntuación es alguna vez mantenida. Nadie realmente sabe cuánto dinero Phil Ivey hizo el año pasado. Si le crees a los foros de alto tráfico en sitios de poker como twoplustwo.com, cada celebridad de poker esta siempre al borde de la quiebra. Debido a que el espectáculo del poker es en gran parte arbitrario y azaroso y porque hay menos prueba visual de grandeza que, digamos, en el basket, cualquier persona que pueda pagar algunos buy-in tiene el potencial para convertirse en una celebridad de poker. Todo lo que tienes que hacer es contar unos chistes, enojarte dos o tres veces, y sobreactuar para las cámaras.

Allá por los tiempos del frenesí televisivo, Ivey, Daniel Negreanu y Phil Hellmuth se unieron a viejas leyendas del poker como Doyle Brunson, Johnny Chan y Barry Greenstein para crear un reparto de personalidades más variado en el poker profesional. Estas nuevas celebridades eran seleccionadas por sus estilos tradicionales y predecibles Ivey como el profesional serio, con cara de piedra (en el comienzo, cuando no había tanta sensibilidad racial, Ivey era conocido como el “Tiger Woods del poker”), Negreanu como el hablador, el nerd agradable, y Hellmuth como el toro enojado siempre a punto de explotar contra las injusticias de un mundo lleno de burros capaces de vencerlo con jugadas imposibles.

Nos enteramos por los productores de programas como la Serie Mundial de Póker, el High Stakes Poker, el World Poker Tour, y una multitud de otros que Negreanu es de Canadá. Nos enteramos que Ivey había crecido jugando a las cartas en Atlantic City. Nos enteramos que Hellmuth era un imbécil. Pero nunca nos enteramos cuanto dinero ha ganado cada uno a lo largo de su carrera. Nunca nos enteramos cuánto fue lo que perdieron o cuán malas se pusieron las cosas para ellos. Esta retención fue la clave en la creación de estrellas de poker. Si resultara que Hellmuth tiene menos dinero que un maestro de escuela pública, instantáneamente el genio loco hubiera sido visto como un degenerado.

La mesa televisada en la Serie Mundial de Póker se iluminó como un show de cabaret sin vergüenza. El piso de mosaico negro parece haber salido directamente del escenario de Spearmint Rhino. Un banner digital, que se encuentra colgado por encima de la mesa, parpadea anuncios de Jack Links Beef Jerky. Tres mujeres vestidas con pintura y pequeños biquinis caminan alrededor del escenario mientras una armada de asistentes de producción arrastran los cables y ajustan los ángulos de las cámaras. Nadie podía explicar realmente los tambores algunos dijeron que fueron unos hinchas brasileños, otros dicen que eran creaciones del Cirque du Soleil.

Hubo un anuncio para todos los jugadores en el One Drop que por favor se congreguen en la mesa televisada para una fotografía. Los espectadores comenzaron a llenar los asientos, incluyendo a una mujer de caderas anchas con jeans y una permanente mal hecha que se colgaba de la baranda y gritaba por la atención de Gus Hansen. Cuando Hansen, quien se parece a un muy guapo Skeletor danés, se acercó a saludar a sus fans, ella saltó, lo beso en la cabeza, y luego procedió a hacer un baile de touchdown inspirado, en parte, por Terrell Owens. Hansen sonrió tímidamente, agradeció a la mujer, y volvió a la mesa.

Después de muchas discusiones, 47 de los 48 jugadores se colocaron y sus fotos fueron tomadas. El 48 era Phil Hellmuth, cuya marca personal demanda que siempre llegue tarde a todo. Después de las fotos se les pidió a los jugadores que caminen por un túnel que se encontraba detrás del escenario. Luego, bajo los golpes ensordecedores de los tambores, cada jugador fue presentado, como en la lucha profesional, a la multitud.

Richard Yong, un empresario de 69 años de edad, de Malasia, que viaja con una flota de asistentes, entre ellos un mayordomo vestido con smoking completo, fue el primero en ser presentado. Una hora antes del inicio del torneo, Yong sostenía una taza de café entre un cordón de guardias de seguridad. Su mayordomo se acercó corriendo con una cucharada de azúcar, y después de hacer una reverencia, vertió el azúcar en la taza de su jefe. No hubo tanto orden cuando Yong hizo su entrada en el One Drop. Cuando el locutor gritó su nombre al centenar de personas en asistencia, Yong, un hombre pequeño y calvo, vistiendo una remera y lo que parecía ser una bata de hospital, se fue hacia la mesa, y se dio cuenta de que no tenía idea de dónde pararse, por lo que comenzó a vagar por todo el escenario. Una persona de producción rápidamente le dio paso a su lugar en la mesa, donde se paró un poco avergonzado, bajo las luces parpadeantes del banner que se encontraba encima de él.

Esa marcha se repitió otras 47 veces. Un jugador sería presentado, saldría el túnel y pasearía hasta que alguien le diga a dónde debía ir. Cuando la escena cambió de cómica a un poco triste, le pregunte a un de periodista de poker por qué no se había molestado en ensayar nada de esto. El periodista se echó a reír y dijo: “No puedes juntar a los jugadores de poker más que para apostar”.

Cuando el desfile de tontos finalmente llegó a un punto muerto, el maestro de ceremonias dijo que quería traer a una persona muy especial al escenario, el fundador de la Fundación One Drop y el hombre que trajo este maravilloso torneo a la vida. “Démosle la bienvenida”, dijo el maestro de ceremonias, aumentando los graves de su voz al estilo del locutor de ring Michael Buffer, “¡Mister GAY Laliberte!”

Alrededor de la mitad de los 48 jugadores se echaron a reír a carcajadas. Laliberte hizo caso omiso de la mala pronunciación, se acercó al micrófono, dio un breve discurso acerca de la grandeza del torneo, y luego gritó: “¡Barajen y Repartan!”

¿Qué es exactamente una inscripción de 1 millón de dólares? Fuera de los multimillonarios, para quienes un extra de $18,3 millones de dólares sería insignificante, ¿Había alguien realmente poniendo un dinero significativo en juego? La realidad del One Drop no tuvo tanto de apuesta como se publicitó. Ninguno de los participantes subió de nivel para darse la oportunidad de alcanzar la gloria. Los profesionales de poker que entraron al torneo fueron de los más famosos y talentosos del mundo. Phil Ivey, Phil Hellmuth, Gus Hansen, Tom Dwan, y Daniel Negreanu jugaron el One Drop. Todos tienen un coeficiente intellectual superior al jugador de fútbol americano promedio. Todos han acumulado millones jugando al poker. Los empresarios coloridos también participaron. Dan Shak, un administrador de fondos de inversión actualmente enfrascado en una batalla con su ex esposa por una millonaria colección de zapatos, se unió a otros colegas como David Einhorn, el ruso Mikhail Smirnov, el ex ejecutivo de Facebook, Chamath Palihapitiya, el antes mencionado Richard Yong y su mayordomo, y una ballena de Macao llamado Paul Phua. Pero la premisa de torneo más rico de la historia se perdió en algún lado entre las charlas que acompañan las apuestas más grandes. Casi todos los profesionales han vendido acciones, indicando que su inscripción fue repartida entre varios inversores que esperan ganar una porción de las ganancias. Mike Sexton, un veterano profesional y comentarista del programa World Poker Tour, no puso ni un solo centavo de su entrada. Desde el punto de vista puramente monetario, el One Drop fue la oportunidad para la mayoría de los profesionales de convertir alrededor de entre $30 mil y $50 mil dólares en alrededor de $500 mil y $1 millón de dólares.

No está nada mal para tres días de trabajo, seguro, pero nada comparado con algunas de las carreras de blackjack y dados que se producen casi todos los días en Las Vegas. Y ciertamente no es mucho en comparación con el dinero que se estaba jugando en Internet en 2010.

Pocas personas sintieron el golpe del Viernes Negro más que Daniel “Jungleman” Cates. En 2010, Cates, por entonces un muchacho de 21 años que había abandonado la universidad, ascendió a los niveles más altos de varios sitios de Internet y comenzó a ganar a un nivel sorprendente. A finales del año, había ganado entre 5 y 6 millones de dólares, principalmente en partidas de heads-up de No Limit Hold ‘em. Pasé unos días con Cates en enero de 2011 y, finalmente escribí un perfil sobre él para el New York Times Magazine . Cuando hablamos, Cates, quien jugaba entre 10 y 16 horas de poker en línea al día, me dijo que estaba buscando un mayor equilibrio en su vida. Los millones en su mayoría no tenían sentido -sí, le había servido para comprar un Lexus y comer lo que quisiera para comer, pero Cates nunca había visto el poker como algo más que otro videojuego. Era más un buscaminas que una cartera de fondos de inversión.

El Viernes Negro, obligó a Cates a tomar una decisión en la vida real – podía dejar de jugar al poker, trasladarse a Las Vegas para jugar partidas en vivo, o mudarse a un país extranjero y continuar su carrera en el poker en línea. Después de una breve parada en Las Vegas para la Serie Mundial de Póker, Cates trató de mudarse a Vancouver, British Columbia, pero se le negó una visa de seis meses. Luego trató de entrar en Portugal, de nuevo sin éxito. Cates en última instancia, se estableció en Watford, Inglaterra, un suburbio al norte de Londres, y comenzó a reconstruir una banca que había sido diezmada por el escándalo del Viernes Negro y las presuntas actividades delictivas de Full Tilt Poker. Cates estima que tenía más de 1 millón de dólares en cuentas en Full Tilt Poker y Ultimate Bet, otro sitio de poker que aún no ha pagado la totalidad a sus jugadores. De los 6 millones de dólares que acumuló en el año 2010, Cates ha sido capaz de hacerse de1 millón de dólares en efectivo, después de pagar impuestos.

Cates reconoció que el Viernes Negro lo había obligado a tomar algunas decisiones que no podría haber hecho de otra manera. Ahora dedica tiempo para viajar y disfrutar de su fortuna. Ha aprendido a dejar de leer los informes sobre los posibles pagos que provienen de Ultimate Bet o de Full Tilt. Ahora está considerando volver a la universidad como estudiante de medio tiempo para estudiar ya sea “una lengua o algo así como psicología”. Cates se había retirado de la Universidad de Maryland durante su segundo año y siente como si hubiera quedado fuera de la “típica experiencia de la universidad”. Los cambios del poker en línea finalmente lo habían alcanzado, y a los 22 años de edad, ha encontrado consuelo y estabilidad en el yoga. “Poker”, explicó Cates, “todavía se siente un poco como un videojuego, pero ahora que he estado jugando más en casinos y la prisa no es lo que era cuando el poker online era legal en los Estados Unidos, el estrés de perder dinero se siente un poco más real”.

“Estoy aprendiendo a través del yoga que el dolor es ilusorio y que las emociones como el estrés o el dolor o…” Cates hizo una pausa y preguntó: “¿Cuál es esa palabra por algo que hiciste y deseas no haberla hecho?”. Le sugerí la culpa. Cates dijo: “No, no. No es la culpa. Al igual que el dolor de algo que hiciste en el pasado que deseas que se haya hecho de otra manera”. Le sugerí remordimiento. “Sí, remordimiento. Yo trato de centrarme en lo que es real en estos días. No pienso en lo que podría haber ocurrido, ya sabes, si el Viernes Negro no hubiera sucedido”.

Se trata de una extraña caída: Una población de jóvenes millonarios cuyo conjunto de particulares habilidades – tan impresionante como pueden ser – no se traduce a ningún otro lugar de trabajo. Por muy tentador que pueda parecer, simplemente no puedes tomar a un niño que ha hecho apuestas calculadas a una velocidad vertiginosa en los últimos cinco años y colocarlo en, por ejemplo, un fondo de inversión. El éxito de los juegos de azar, especialmente la de tipo inmediato y volátil que disfruta Cates, hace que cualquier otra cosa en la vida sea casi imposible.

Alrededor de tres horas después del comienzo del One Drop, Mikhail Smirnov, un empresario ruso con experiencia en partidas del más alto nivel, pagó una subida de Tom “durrrr”, Dwan, un profesional que como Cates había ganado una pequeña fortuna en el poker en línea. Otro empresario John Morgan también pagó la apuesta de Dwan. El flop trajo una Jota de picas, un 8 de trébol y un 7 de picas. Smirnov apostó, Morgan pagó rápidamente y Dwan foldeó. En la cuarta calle, salió otro 8, dándole a Smirnov poker de ochos. Apostó otra vez y Morgan, quien, según los comentarios de Smirnov al final del día, parecía “muy emocionado”, pagó otra vez. El rey de picas cayó en el river. Smirnov volvió a apostar. Morgan empujó todas sus fichas al centro. Luego de no mucha deliberación, Smirnov foldeó su mano hacia arriba, mostrando el poker de ochos.

La única mano posible que hubiera vencido a Smirnov era un 10-9 de picas, que le hubiera dado a Morgan una escalera color. Morgan y Smirnov tenían prácticamente la misma cantidad de fichas, y un pago contra la escalera color hubiera inmediatamente noqueado a Smirnov del otrneo.

Si la presión del One Drop, el escrutinio de las cámaras de televisión, y la rareza del evento hubieran estado diseñados para forzar un momento en el que un multimillonario ruso foldeara un poker de ochos contra un empresario americano que ha ganado menos de $100 mil dólares en su carrera (mientras recaudaba otros $5 millones para caridad), el cortejo valió la pena. Si volvieran a jugar el One Drop cada año durante las próximas dos décadas, probablemente sólo veríamos una o dos instancias más en la que un poker fuera derrotado por una escalera color. Y las chances de que el jugador sosteniendo el poker foldeara serían cercanas a cero.

Poker de ochos contra Dios sabe qué fue el único punto sobresaliente en lo que de otra manera resultó un evento brutalmente tedioso. Como había tanto dinero en juego, cada jugador comenzó con fichas suficientes como para soportar algunas decisiones malas y cambios desafortunados de la suerte. La idea detrás de esto, por supuesto, era maximizar el valor de la habilidad del poker -si cientos de miles de manos y años en el casino ofrece a los profesionales una ventaja de 0,5 por ciento por mano sobre un aficionado rico, ese margen debe ser cosechado a través de un gran volumen de manos. En un típico martes por la tarde en el Commerce Casino de Los Ángeles, se juega un evento de 125 dólares en el que 48 personas pueden terminar un torneo en menos de seis horas. El One Drop terminó tomando 30 horas repartidas en tres días. Durante ese tiempo, la multitud se adelgaza y la charla entre los miles de jugadores de poker del Río pasa a temas más mundanos. La mayoría de las personas con quienes hablé pensaba que el torneo fue ridículo, incluyendo un joven jugador de Los Ángeles, quien dijo que el One Drop era “la cosa más irrelevante a ocurrir jamás en el poker”. Pero para cuando Antonio Esfandiari se levantó de su asiento en señal de triunfo, la curiosidad se había transformado en su mayoría en cinismo. La mayoría de las personas en todo el Río especulaban sobre cuántas acciones propias tendría Esfandiari y cómo el gran espectáculo del One Drop había sido en realidad sólo un grupo de multimillonarios tratando de atrapar alguna emoción.

Si un millón de dólares no lo pueden hacer, ¿pueden las celebridades del poker salvar el juego? Y si la One Drop fue establecida como una exhibición de “habilidad” de poker, ¿puede alguien fuera del mundo insular del poker de jugadores incondicionales, comentaristas, y medios de comunicación realmente apreciar lo que esta sucediendo? Puede que haya algo de belleza en saber cuándo hacer un three-bet, y definitivamente hay una cantidad admirable de disciplina en aquellos que esperan que un jugador entre en tilt para hacer su movimiento, pero esos talentos se pierden en el público en general. Más importante, así como los jugadores de básquetbol que hace el pase extra y defienden bien tendrán menos tiempo de aire que el jugador que la vuelca, las “buenas jugadas” en el poker siempre quedan detrás de la pirotecnia de los bad beats, alocados bluffs y el siempre vago y mayormente insignificante concepto de “campeonatos” en un juego que sólo valora el éxito a largo plazo.

¿Es posible que una generación de jugadores de poker haya crecido conociendo sólo la versión editada de poker televisado? ¿Y que luego hayan llevado todo ese drama a la veloz, insostenible y supuestamente fraudulenta versión online del juego sin antes haber aprendido o visto las viejas y más estables versiones de construir fortunas a la manera de Brunson, Ivey, y tantas otras celebridades del poker? Supongo que lo que pregunto es esto: Fuera de la población de profesionales que se ganan la vida en casinos y garitos, ¿El Viernes Negro colapsó efectivamente el modelo para todo el poker en Estados Unidos? La revolución de Moneymaker, o como quieran llamarlo, no hubiera sucedido sin la infraestructura del poker en línea. Entonces, realmente, ¿Puede alguna iniciativa, siquiera una millonaria, revertir lo que no era reversible en primer lugar?

Para finales de este año, la mayoría de los expertos creen que el poker en línea se convertirá en legal, seguro y estará respaldado plenamente por el Estado de Nevada. Animado por las declaraciones hechas tanto por la Casa Blanca de Obama y el Departamento de Justicia que defendió el derecho de los estados para determinar si permitirían o no las apuestas por Internet, las empresas tradicionales de casino se han asociado con los funcionarios de gobierno en todos los niveles para traer de vuelta lo que antes era una industria de 1.8 mil millones de dólares. John Pappas, director ejecutivo de la Poker Players Alliance, una organización comprometida a generar un” lugar seguro, sano y regulado para jugar”, cree que la supervisión del gobierno, una seguridad mejorada y la marca de confianza de algunos de los grandes nombres de la industria de los casinos puede traer de vuelta los jugadores que podrían haber sido asustado por el Viernes Negro.

El acuerdo entre PokerStars, Full Tilt Poker, y el Departamento de Justicia sin duda apunta hacia un cambio en el futuro cercano. Con la adquisición de los activos de Full Tilt, incluyendo su software, bases de datos y alcance, PokerStars se ha constituido para tener aún más mercado en Estados Unidos. El Viernes Negro pudo haber cortado la industria del poker, pero los administradores del juego -al menos aquellos que no se enfrentan a cargos federales- se desplazan con dificultad bajo el supuesto de que el poker en línea con el tiempo volvería como un negocio regulado, sujeto a impuestos, y viable. La velocidad con la que los jugadores se reúnen de nuevo en los sitios y la velocidad a la que estos sitios legitimados crecerán será de enorme interés para las empresas tradicionales de casino y la ciudad de Las Vegas, que todavía está buscando impulsar sus propios ingresos en baja.

En gran medida, el éxito de cualquier producto en Internet proviene de su capacidad de modelar y acelerar el pago, ya sea financiera, social o relacionado con su carrera. El atractivo del poker en línea no viene de la capacidad de jugar un sit and go de 25 dólares con Phil Ivey, sino de la forma en que el flujo en las cuentas de los jugadores podría hacer que se sientan como si estuvieran en camino a una fortuna vagamente definida. Antes del Viernes Negro, bankrolls de un millón de dólares podían construirse en cuestión de semanas y luego perderse en un solo día.

Y debido a que el poker es fácil de aprender y cualquier racha de suerte podría convencer a un burro que él es el siguiente Ivey, todos, desde amas de casa hasta las estrellas de Hollywood comenzaron a jugar. Mientras una persona de 20 años de edad pueda entrar en un satélite de 5 dólares, que le consiga un asiento en un satélite de 55 dolares, que, a su vez le otorgue un asiento en un torneo el domingo de 225 dólares que garantiza 350.000 dólares por el primer lugar, el poker en línea seguirá atrayendo a los jugadores nuevos. La fantasía permanecerá.

 

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El Negro Miño

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