¿Por qué los tiburones se comen a otros tiburones?

La pregunta relacionada al poker que más me hacen es la siguiente: ¿Por qué los jugadores del Big Game juegan entre ellos cuando podrían estar jugando en mesas más chicas contra oponentes más débiles?

La gente dice esto porque el poker es un juego en el que buscas maximizar tu ventaja jugando contra los peores oponentes posibles para maximizar nuestras ganancias.

Parte de eso es verdad. Pero ese modo de pensar tiene sus fallas. Veamos una historia sobre dos tipos de profesionales totalmente distintos y cómo evolucionan sus carreras basado en las decisiones que toman. Llamémosle “Jorge” y “Carlos”.

Jorge es un excelente jugador de cash de no limit hold’em y, frecuentemente, juega en una mesa de u$s 5-10 llena de turistas borrachos. En ese juego casi que no hay otros profesionales y usualmente él es el mejor jugador por un buen margen. Jorge está feliz con su juego y no tiene aspiraciones de mejorar o jugar límites más altos, lo cual significaría enfrentarse a otros profesionales. Está feliz con los dos mil dólares por semana que gana y estima que necesita tener un bankroll de 20.000 para jugar en este juego.

Ahora veamos a Carlos. Jorge es mejor jugador que Carlos y juegan en la misma mesa. Como los otros jugadores son tan malos, Carlos también gana buen dinero y es el segundo mejor jugador de la mesa. Sin embargo, la diferencia entre Carlos y Jorge es que Carlos sí quiere hacer más dinero por hora para, eventualmente, poder jugar menos tiempo y pasar más horas disfrutando su vida. Carlos sabe que nunca va a poder hacer más de dos mil por semana en este juego y quiere más. Carlos también se siente cómodo con un bankroll de 20.000.

Luego de unos meses de juego, Jorge aumentó su bankroll a 34.000, mientras que Carlos tiene 29.000. Jorge lleva años haciendo esto y no quiere cambiar nada. “Para qué arreglarlo si no está roto”.

A Carlos le gusta tomar más riesgos y tiene metas más altas. Así que se va a otro casino que tiene una mesa de no limit hold’em de u$s 10-20 que es mucho más difícil que su mesa usual. Hay varios profesionales en la mesa e incluso los turistas son mejores. Carlos decide darle un shot y separa 14.000 de su bankroll de 29.000 para jugar en este juego. Si pierde los 14.000 va a volver a su juego regular pero habiendo aprendido un par de cosas nuevas.

Y eso es exactamente lo que sucede. Carlos está un escalón más abajo en este nuevo juego más grande y, luego de 3 semanas y perder 11.000 dólares, vuelve a la mesa de 5-10. Mientras que Carlos sólo tiene 18.000 en su bankroll, Jorge sigue ganando consistentemente y aumentó su banca a 41.000.

Este patrón continúa hasta que, finalmente, el juego de Carlos mejora lo suficiente hasta poder ganar en la mesa de 10-20. Ahora, en lugar de ganar un par de miles por semana, está ganando cerca de 10.000, mientras que Jorge sigue luchándola en 5-10 jugando contra oponentes malos.

Pasan unos años y Carlos ya está jugando 100-200 no limit hold’em. Ya es un jugador muchísimo mejor que Jorge y gana mucho más dinero por semana. Jorge y Carlos son dos tipos totalmente distintos de persona. Ambos son jugadores profesionales de poker pero tienen distintos puntos de vista sobre cómo ser profesional. Jorge nunca va a quebrar y Carlos probablemente quiebre varias veces. Jorge nunca va a jugar en una mesa en la que no puede ganar y Carlos sí. Muchos jugadores pueden hacer lo que hace Jorge pero pocos van a ser exitosos siguiendo el camino de Carlos. Por cada Carlos hay cien tipos jugando en mesas en las que no pueden ganar ni ahora ni nunca simplemente porque no tienen la habilidad necesaria. El único modo que un imitador de Carlos puede ser exitoso es encontrando su “nivel de Jorge” y manteniéndose allí. Esto significa que debe encontrar el límite más alto en el que puede ganar y estar satisfecho con eso. De hecho, muchos imitadores de Carlos eventualmente ganan en 10-20 pero pierden en mesas más grandes. Se necesita mucha introspección para darse cuenta de eso y el motivo por el cual hay tantos Carlos fracasados es que es una píldora difícil de tragar para ese tipo de personas. Para un jugador confiado al que le gusta tomar riesgos, puede ser complicado si su habilidad no coincide con la percepción que tiene de su propia habilidad.

Jorge sigue pagando las cuentas y tal vez se pregunte qué hubiese pasado si, cuando era joven, hubiese probado jugar en mesas más grandes. En teoría, no tiene nada de malo. Pero si Jorge hubiese tenido la habilidad de poder jugar en 10-20, o incluso hasta 100-200, dejó mucho dinero sobre la mesa por no tomar el riesgo.

Idealmente, Carlos y Jorge podrían ser dos amigos interesantes. Carlos le diría a Jorge todo el tiempo que intente jugar en mesas más grandes y Jorge, siempre más conservador, le diría a Carlos que no ponga en riesgo su bankroll. Por supuesto que Carlos no lo escucharía y, cada tanto, Jorge le tendría que prestar dinero para jugar 5-10 pero a Jorge eso no le molesta. Jorge vive a través de Carlos. Admira su actitud, su falta de miedo, su confianza. En el fondo, Jorge desea ser como Carlos.

Cada jugador ganador de límites altos es un Carlos. Cada uno de ellos. Vas a encontrar cada tanto algún Jorge perdido jugando 25-50 no limit, pero no vas a ver a ningún Jorge jugando con Doyle Brunson, Phil Ivey y Tom Dwan en Bobby’s Room en el Bellagio.

Así que, ¿en quién deberíamos basar nuestra carrera de poker? Bueno, mis amigos, esto depende totalmente de ustedes. No hay una respuesta correcta. El método de Jorge le funciona a Jorge y probablemente no podría lidiar con la idea de quebrar. Para Carlos, eso es parte del proceso de aprendizaje. A la larga va a aprender. O tal vez no. No creo que sea un gran secreto qué camino escogí.

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