El que nunca se retira

Suelo jugar muchos torneos de límites bajos, ya que me los puedo tomar más a la ligera, dada la escasa pérdida económica que representan y que pueden ser usados como “banco de pruebas” para algunas ideas, para hacer videos, etc.

En estos casos me encuentro muchas veces con un tipo de jugador, como mínimo, curioso: El que nunca se retira.

Más precisamente, debería ser conocido como “El que siempre ve la apuesta”. Siempre ve todas las apuestas de todas las manos. Nunca tira sus cartas y siempre apuesta o sube. Por supuesto, está garantizado que pierde todos los torneos. Pero mientras está jugando puede generar un gran caos. Es imposible robar los botes, o intentar semi-faroles mientras él permanece en el juego. El que nunca se retira, representa problemas.

Por ejemplo, digamos que subo desde últimas posiciones con A♦Q♦ y dos jugadores pagan mi apuesta, incluyéndolo a él, por supuesto. El flop sale 8-4-2 de dístintos palos. Ambos pasan, y es mi turno otra vez…

Normalmente, esta sería una gran oportunidad de ganar el bote, pero eso no va a pasar aquí, sin embargo. ¿Qué puedo hacer, entonces? Apuesto lo suficiente como para echar del bote al otro rival, y me quedo mano a mano con El que nunca se retira y luego paso y paso hasta el final de la mano, salvo que mi mano mejore.

Otra cosa no tiene sentido. No puedo apostar para echarlo, porque no se va a ir, es mejor esperar hasta tener una mano y, entonces, es dinero seguro.

Ahora bien, hay otra vertiente interesante del juego con este rival: Desaparece de la mesa pronto, por lo que tienes poco tiempo para quedarte con sus fichas. Lo que intento siempre es aislarlo antes del flop, todas las veces que puedo. Si el flop me falla, paso hasta el final.

Si recibo algo bueno, apuesto por valor, dependiendo de la fuerza de mi mano. Es posible que nunca te encuentres con alguien tan extraño, pero se puede aprender algo de El que nunca se retira. Hay jugadores débiles en casi todos los niveles y eso representa un desafío interesante para los mejores: Los más astutos se quedaran con la mayor parte de sus fichas, pero con competencia de parte de los demás buenos jugadores.

Hay que intentar identificar rápido a esos jugadores y elegir situaciones convenientes para aislarlos. Lo más fácil de encontrar son jugadores del tipo “calling station”, que harán pasar/ver con muchas manos.

La diferencia entre un “calling station” y El que nunca se retira es que el primero se retira en el river, si no ha logrado su mano. Aísla a estos jugadores, incrementa el bote, y luego quédate con sus fichas. Muchos jugadores prefieren empezar los torneos de forma conservadora. Esa es una estrategia sólida, pero no esperes demasiado para atacar a los eslabones más débiles. No van a durar, así que podrías perder la oportunidad y quedarte sin sus fichas.

En este caso se trata de una estrategia a la vez ofensiva y defensiva: Intentas acumular fichas, pero también estás intentando evitar que uno de los demás jugadores se las quede.

Hay otra lección que se puede aprender de El que nunca se retira. Cuando un jugador hace exactamente lo mismo en todas las manos, es imposible “ponerlo” en una mano. No sugiero que debas ver con todas las manos que recibes, pero cierta uniformidad también evita las lecturas claras de tus rivales.

Déjame ofrecer algún ejemplo, para ilustrar lo que estoy diciendo.

Digamos que nunca pagas la mínima desde últimas posiciones si todos pasan. Digamos que, cuando entras, siempre subes a 3X. Si una vez decides hacer slowplay con un par de Ases y entrar pagando el mínimo, esperando obtener más acción, entonces estás dando demasiada información.

Tus rivales van a sospechar. Sería mejor que apostaras la cantidad habitual, eso ocultaría mejor tu mano.

Otro ejemplo, digamos que siempre que subes, desde primeras posiciones preflop, vuelves a apostar después del flop. Ahora, si recibes un trío y decides hacer slowplay en vez de volver a apostar, estarás enviando señales de alarma. Es mejor que hagas lo que haces normalmente ya que eso hará que sea más difícil interpretar tu jugada.

El poker es un juego de aparentes contradicciones. Por ejemplo, hay que veces que es mejor variar tu juego, para ser impredecible, pero hay veces que es mejor ser uniforme, para ser impredecible… ¿Cómo decidir qué hacer en cada caso? Todo se basa en tu experiencia y en el nivel de tus rivales.

 

Fuente: http://www.holdemguide.net

 

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