La filosofía del tamaño del bote – Sklansky & Miller

Este puede ser un artículo corto, pero no dejes que eso te engañe. Es uno de los conceptos más importantes para un jugador de poker. Es una filosofía simple y obvia, que puede ser ignorada a tu cuenta y riesgo. La llamamos la filosofía del tamaño del bote…

Por un momento, toma una vista a 10.000 metros de altura del Hold’em sin límite. Ignora las manos específicas, situaciones y faroles. Sólo piensa en términos generales. En la mayoría de las manos no apuestas mucho. En algunas pocas manos apuestas mucho. Si quieres ganar, tienes que apostar más en tus manos buenas que en las malas. Si, consistentemente lo haces al revés, si construyes botes grandes con malas manos y mantienes pequeños los botes con manos buenas, serás un gran perdedor a largo plazo.

Demasiado obvio, ¿No? Puede ser, pero muchísimos jugadores parecen no entenderlo. Hacen slowplay con sus buenas manos, y hacen muchos faroles grandes con malas manos.

Algunas veces lo hacen con la intención de farolear y cambiar su juego. Un poco de engaño está bien, pero tiene que ser un pequeño porcentaje del juego normal. Y el juego normal debe ser botes grandes y grandes apuestas con buenas manos.

Por ejemplo, algunos jugadores opinan que son más propensos a ver una apuesta grande que una pequeña, si lo único que tienen es una mano que puede servir para “cazar” un farol, pero nada más. Suponen que, con una buena mano, las mayoría de jugadores intentará una apuesta baja, para que esta sea vista, antes que una apuesta de verdad. Luego, una apuesta alta sólo puede ser un farol.

En algunas ocasiones tienen razón. Contra algunos escasos oponentes, pueden tener razón, o casi. Pero, como principio general, ver “grandes faroles” y retirarse contra apuestas pequeñas es una estrategia horrible.

Si no entiendes por qué, piensa lo fácil que puede ser explotar esa estrategia. En principio, el esquema de apuestas más lucrativo contra jugadores que piensan así, es apostar poco con los faroles y apostar mucho con las manos buenas. De esa forma se arriesga poco con los faroles, pero se obtiene el máximo valor por las manos buenas.

Naturalmente, quien apuesta debe mezclar un poco ese patrón para evitar ofrecer una lectura a los oponentes, pero no tiene que mezclar nada contra oponentes que ven apuestas grandes y se retiran con las pequeñas. Es un doble perjuicio para el que ve ese tipo de apuestas: Va a perder más dinero y más frecuentemente contra las manos buenas, y “cazará” faroles por menos dinero y con menor frecuencia.

Habitualmente, jugar botes grandes con manos pequeñas y botes pequeños con manos grandes, te dejará nadando contracorriente en el Amazonas. Aún si eres el mejor nadador del mundo, eventualmente cometerás un error, o te cansarás y terminarás siendo arrastrado.

La filosofía del tamaño del bote, sin embargo, va mucho más allá de cuáles faroles “cazar” y cuáles no. Deberías tenerla presente en cada decisión que tomas. Mira tu mano, mira a tu oponente. Mira la cantidad de fichas que tiene cada uno. Piensa en lo que ocurriría si apuestas 30€. Piensa en lo que ocurriría si apuestas 60€. Y en lo que ocurriría si pasas.

¿Quieres jugar un bote grande, con tu mano, con tu posición y contra ese oponente? De ser así, elige ahora, el curso de acción que más probablemente construirá un gran bote. Caso contrario, elige el curso de acción que más probablemente mantendrá controlado el tamaño del bote.

Ten en mente que los botes grandes no son necesariamente construidos mediante una gran apuesta antes del flop, o en el flop. Algunas veces una pequeña apuesta inicial puede desatar una avalancha de apuestas. Algunas veces un pasar/subir puede ser una mejor táctica.

La decisión depende de la mesa, de la cantidad de dinero que tiene cada uno y de las tendencias de tus oponentes. Debes pensar acerca de la mano que puede tener tu oponente, de lo que tu adversario puede pensar que tú tienes, y cómo interpretará él una subida de tu parte. Tienes que estimar qué tan grandes pueden llegar a ser las apuestas a lo largo de toda la mano, estudiar el saldo de cada uno y entonces trabajar en sentido contrario, para deducir en qué momento se construirá la mayor parte del bote. Recién entonces eliges tu opción.

Si prefieres un bote pequeño, la única diferencia es que debes elegir las opciones que minimicen la suma total apostada.

Ser un ganador, en Hold’em sin límite, tiene mucho que ver con construir botes grandes cuando los quieres grandes y mantenerlos pequeños cuando no te interesa que crezcan demasiado.

Fuente: http://www.holdemguide.net

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